“Una
cosa sí es verdad, que estos sueños son mis sueños
y los cojo como van, me los echo bajo el brazo y ya hay camino
para andar; para andar descalzo y sin mirar, para andar descalzo...”.
Así se expresa Diego Cantero en la canción
que da título a su nuevo elepé. Y es que “Descalzo”
es un trabajo directo, sincero e íntimo, apasionado y sensato,
como su autor. Basado en la intuición, con el principal
objetivo de prescindir de cualquier prejuicio a la hora de componer
para dejar paso a la libre-pero-razonada creación, mareando
patrones, indagando en nuevas cadencias.
Que la musa vagaba cerca durante la gestación de “Descalzo”
es algo que les resultará meridiano tras su escucha. El
duende, que se llama, ha tenido trabajo.
Unos pensarán que Diego es “lo que quiere ser
el que ya no tiene tiempo”, otros que es “el
que se quebró por querer seguir un sueño”,
a lo que Cantero responde con un “yo soy lo que quiero
ser y si no es así lo intento”.
Vivir de ciudad en ciudad, de gente en gente, cómo se siente
Diego cuando viaja por lugares remotos, es lo que describe en
el swing “De lejos”. Con “Maraca
y tambor” nos emocionamos, damos una oportunidad a
la vida, quitamos el freno de mano y le damos cuartelillo a la
imaginación, a los ensueños e ideales. Crea su quimera
particular y nos la brinda en “Utopía del deshecho”.
La arrolladora “Titulares sin Noticia” es
una radiografía de cómo está el mundo desde
el punto de vista de la gente llana, la gente anónima;
y tanguillo flamenco “Qué diferente”
es una explícita declaración de intenciones... “puedo
decir que yo, cantándole a la luna hago revolución...”.
“Un
par de buenos sueños”, “Ojalá”,
“El soldado más sumiso” y “Panini”
son el resto de canciones que encontrarás en “Descalzo”.
Texto:
Javier Arabit |